¿CÓMO PUEDE AYUDARTE LA ACUPUNTURA CON TU DOLOR DE CUELLO?

Según un estudio reciente realizado por un equipo investigador de la Universidad de York y publicado por la prestigiosa revista Annals of Internal Medicine, la acupuntura puede ser muy beneficiosa para aliviar el dolor de cuello a largo plazo.

Hugh MacPherson, doctor del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de York, e investigador jefe de la publicación, afirma que resulta difícil hallar tratamientos que tengan un efecto positivo sobre el dolor de cuello crónico. Pero los resultados de este nuevo estudio abren ahora una puerta a la esperanza para los pacientes que sufren esta dolencia.

La investigación asegura que gracias a la acupuntura se consigue reducir considerablemente el dolor de cuello más rápido que con los medicamentos tradicionales o la fisioterapia. Esta disciplina, junto con la técnica Alexander, ha demostrado ser muy efectiva en la mejora de los sujetos analizados.
La acupuntura es una técnica milenaria que busca la estimulación de ciertos puntos anatómicos estratégicos mediante la inserción de finas agujas en la piel, con el fin de aliviar diferentes patologías.acupuntura-cuello

Por su parte, la técnica Alexander es un método de educación postural cuyo objetivo es encontrar el equilibrio y la libertad natural del cuerpo para aprender a moverse con más facilidad y que, una vez interiorizado, no se olvida.

Ambas terapias trabajan para educar a los pacientes sobre formas naturales de aliviar el estrés, mejorar la postura y fortalecer el equilibrio.
Para el estudio, los investigadores británicos asignaron al azar a más de 500 pacientes de Reino Unido que sufrían dolor de cuello crónico a uno de tres grupos de tratamiento. El primero recibió la atención habitual para esta dolencia, que podría haber incluido medicamentos o fisioterapia. Los otros dos grupos recibieron 12 sesiones de acupuntura o 20 lecciones individuales de la técnica Alexander respectivamente.

Los resultados demostraron que tanto la acupuntura como la técnica Alexander fueron más eficaces que los medicamentos o la fisioterapia, según se puntuó en un cuestionario del dolor, pero ninguno de los dos métodos se mostró superior al otro respecto a unos beneficios significativos. Y lo que es más importante, tampoco presentaron efectos secundarios adversos graves, por lo que pueden ser ampliamente recomendados.

El estudio asegura que, al tratarse de terapias físicas que no requieren medicamentos, ambas técnicas proporcionan una clara mejoría a largo plazo.

¿QUÉ TIENE QUE VER EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH) CON LA DIETA?

Por: CELIANA PASTOR, Responsable del Departamento de Dietética.

 

Es la patología infantil y juvenil más frecuente y preocupante en el momento actual, no sólo en el ámbito neuropsiquiátrico, sino en toda la Pediatría. Los problemas derivados de su padecimiento pueden tener repercusiones a nivel personal, familiar, escolar, laboral y social. Y además pueden prolongarse durante la vida adulta.

El doctor Ignacio Pascual-Castroviejo, exjefe del Servicio de Neurología Pediátrica del Hospital La Paz de Madrid, reconocido psiquiatra y autor de varias obras de referencia sobre neurología infantil, afirma que los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) vienen definidos por la presencia de tres síntomas fundamentales:

  1. Disminución de la atención.
  2. Impulsividad.
  3. Hiperactividad.

Pero hay más: la ansiedad, la depresión, los pensamientos negativos, los problemas para dormir… Y lo peor es que no hay una solución definitiva para el TDAH, sin embargo, la medicación, la terapia conductual, -incluso la dieta-, ayudan regular su incidencia negativa en las personas.

 

¿Qué tiene que ver la hiperactividad con la dieta?

Los comportamientos hiperactivos están estrechamente relacionados con el sistema nervioso, por lo que la dieta cumple un papel importante para tratar estas conductas. El sistema nervioso se alimenta principalmente de ácidos grasos esenciales que regulan la inflamación e irritabilidad nerviosa.

Cuando no hay una dieta adecuada, contrastada y recomendada por un especialista, el sistema nervioso puede llegar a irritarse y sobreestimularse, lo que influye en el comportamiento nervioso y ansioso de los niños.

¿Hasta qué punto interfieren los alimentos en el déficit de atención?, ¿Cuáles son los alimentos menos recomendables? ¿Cuáles son las opciones más saludables?

 

Teoría Feingold

Hace 30 años el doctor Ben Feingold, alergólogo y pediatra estadounidense, desarrolló una dieta libre de aditivos para prevenir algunas alergias alimentarias. Esta dieta ayudó a que muchos niños mostraran una mejoría frente a los síntomas derivados de sus alergias, y a que experimentaran cambios positivos en el comportamiento.

En noviembre de 2007 la revista médica “Lancet” publicó un estudio realizado por expertos de la Escuela de Psicología de la Universidad de Southampton (Reino Unido), en donde se puso a prueba la teoría Feingold. El objetivo fue estudiar los cambios en el comportamiento de 300 niños, con edades de 3, 8 y 9 años.

Se les dio a los niños unas semanas zumos de frutas sin aditivos, y otras semanas tomaron zumos con dos combinaciones de colorantes. Cada semana el comportamiento de los niños fue estudiado y comparado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los resultados de la Universidad de Southampton

Los psicólogos llegaron a la conclusión de que cuando los niños consumieron zumos con aditivos se produjo un aumento de hiperactividad en su comportamiento. Sin embargo, hoy en día todavía existen muchas dudas acerca de la relación entre el consumo de aditivos y la hiperactividad, por lo que se requieren más estudios para demostrar la teoría de Feingold.

Pero esto no significa que los padres de familia deban dejar de preocuparse por las bebidas que consumen sus hijos. Es importante que los niños opten por refrescos bajos en azúcar y bebidas, en general, saludables. En la actualidad, los niños consumen cantidades muy altas de azúcar por el consumo de bebidas de Treta Brick, jugos de frutas, leches saborizadas, y gaseosas, entre otros.

Por ejemplo, una botella de cola de medio litro contiene agua carbonatada, saborizantes naturales y artificiales, un poco de cafeína y unas quince cucharadas de azúcar. Todos estos ingredientes juntos suman al menos 250 calorías.

Un estudio posterior de la Asociación Americana de Dietética, señaló que si los niños toman gaseosas o jugos azucarados desde pequeños, su consumo de lácteos se verá disminuido, por lo que pueden tener una dieta baja en proteínas, fibra, vitamina D y calcio.

 

¿Puede presentar hiperactividad un niño que consume refrescos?

Se ha relacionado el comportamiento agresivo destructivo del niño con el consumo de azúcares. Existen evidencias de que un 40% de estos chicos mejoran su comportamiento reduciendo el consumo de estos elementos (eliminando colorantes, saborizantes artificiales y cafeína).

Es obvio que no es ésta la única causa del problema, pero parece que tiene alguna relación. Es conocido el efecto estimulante de la cafeína, contenida en casi todos los refrescos de cola, y que puede manifestarse como excitación psicomotriz o dificultad para conciliar el sueño.

Desde el punto de vista nutricional, hay ciertos alimentos que mejoran o agravan los síntomas de TDAH.

El objetivo de las dietas TDAH es ayudar al cerebro a funcionar mejor y disminuir los síntomas de la enfermedad, tales como inquietud o falta de concentración. Se recomienda incluir ciertos alimentos dentro del plan, así como suplementos nutricionales. También hay otros alimentos e ingredientes que se deben evitar ya que afectan los síntomas de TDAH.

 

Bases de la dieta Feingold

Como he dicho, esta dieta se basa en eliminar aquellos alimentos que contengan salicilicatos, aditivos sintéticos, colorantes y las sustancias que se añaden comúnmente a los alimentos procesados.

Como cualquier otra dieta, y sobre todo hablando de niños, requiere la ayuda de un dietista profesional y experimentado.

En general es preciso que estos niños eviten los alimentos ricos en salicilatos, como las manzanas, los tomates, las almendras, los alimentos con trigo, los cítricos, el maíz, la soja, los lácteos, los huevos o los frutos del bosque. Estos alimentos se irán reintroduciendo gradualmente y siempre según las directrices del profesional, en la dieta del paciente.

A cambio, los niños que reciben el tratamiento deben tomar peras, plátanos y anacardos, que ofrecen un menor riesgo de alergias.

También es esencial eliminar de su dieta los colorantes artificiales, el aspartamo, que es un edulcorante artificial, los potenciadores sintéticos del sabor y los conservantes sintéticos BHA, BHT, TBHQ, por ser estos últimos derivados del petróleo.

 

Otros alimentos no recomendables

Sobre todo en el desayuno, se debe disminuir o eliminar totalmente el uso de azúcares refinados para evitar los ciclos de hiperglucemia e hipoglucemia que alteran el comportamiento.

Tampoco es recomendable un consumo excesivo de lácteos, ya que suele generar intolerancias en el niño e irritabilidad intestinal, pero nunca eliminarlo ya que la leche y sus derivados son fundamentales para el buen desarrollo de un niño.

Los alimentos refinados son pobres en nutrientes y en cambio ricos en aditivos y estimulantes, perjudiciales para los niños con TDAH. Por eso se debe comprar, siempre que sea posible, alimentos ecológicos para evitar los conservantes y colorantes.

Tampoco son beneficiosas las grasas saturadas y las grasas parcial o totalmente hidrogenadas; hay que sustituirlas por grasas insaturadas o poliinsaturadas.

 

Qué se debe comer

Al margen de algunos puntos de la teoría Feingold que no están admitidos por todos los nutricionistas y pediatras, lo que todos suscriben es que una dieta sana basada en ciertos alimentos tiene un efecto positivo en los niños con TDAH.

1. Los ácidos grasos esenciales presentes en el pescado azul o el aceite de oliva, regulan la irritabilidad y los estados nerviosos. El omega 3 y el omega 6 son imprescindibles para cualquier niño ya que contribuyen al desarrollo neurológico e inmunitario (ya desde el vientre materno) y su déficit puede ocasionar trastornos del comportamiento como la hiperactividad o el déficit de atención.

2. Las vitaminas del grupo B, vitaminas antioxidantes (A, C, E) y minerales como el calcio, el hierro, el magnesio, el zinc y el selenio estimulan las funciones cerebrales, ayudan en el metabolismo de la glucosa y contribuyen al equilibrio nervioso.

3. Los aminoácidos influyen en la síntesis de varios neurotransmisores (justo la deficiencia en la producción de estos neurotransmisores es lo que provoca el TDAH). Uno de los más importantes es el triptófano, precursor de la serotonina, cuya presencia induce al cerebro al relax, el sueño reparador y modula los cambios de humor.

4. La L-teanina. Este aminoácido mejora el aprendizaje y la concentración, reduce la tensión y la ansiedad y mejora la calidad del sueño.

Es imprescindible que un dietista profesional vigile la alimentación de los niños con TDAH para que su desarrollo sea correcto y la incidencia de este trastorno, verdadero azote para muchas personas, esté controlada en gran medida.